domingo, 16 de julio de 2017

Las manzanas

Esta quincena las integrantes del proyecto hemos leído la novela Las manzanas, escrito por Agatha Christie en 1969. Una vez más, nos encontramos con el famoso detective belga, Hércules Poirot, y su amiga y alter ego de nuestra escritora, Ariadne Olivier.

La novela comienza con Ariadne Olivier ayudando a organizar una fiesta de Halloween para jovencitos; en medio de los preparativos, una joven de la fiesta, llamada Joyce, cuenta a los demás que presenció un asesinato hace tiempo, aunque no sabía que lo fuera. Poco después, es asesinada.

Veamos qué opinan nuestras lectoras:

Empezamos por MG:

Lo bueno de Las manzanas es que tiene muchos muertos y mucha acción. Me gusta cuando Agatha no tiene pudor ni respeto por la edad y hace de un niño una víctima o un asesino. En este caso es una víctima. Una niña que presume de haber visto un crimen. Y por bocas (aquí tenéis la moralina, queridas niñas, hay que ser más discretas) lo paga con la vida, chanchanchanchaaaaaan.

Poirot en este libro es menos insoportable que en otros. Seguramente porque ambos (personaje y autora) se van haciendo mayores y muchas de las cosas que Agatha no soportaba de Hercule se las ha acabado perdonando y es un poco más generosa con él.

Lo malo de Las manzanas es que ya me lo había leído y además me acordaba perfectamente de toda la trama. Muy recomendable en cualquier caso.

Seguimos con Pau:

Una vez más vemos que Doña Agatha se da cuenta de que la fórmula, aunque sigue siendo exitosa, está empezando a agotarse, me explico: empieza con Ariadne Olivier organizando una fiesta y alguien tiene la feliz ocurrencia de pedirle que invente un asesinato falso a lo que se niega horrorizada al recordar que eso ya le pasó una vez y que el asesinato acabó siendo auténtico... vamos, que el alter ego de la autora le dice directamente al lector que sabe que eso ya nos lo ha contado y no va a repetir... pero repite, repite y da la sensación de que casi cada frase del libro ya lo hemos visto en novelas anteriores, a pesar del guiño.

Si me acercara a esta novela sin haber leído una de la señora Christie cada dos semanas, probablemente me habría encantado, a pesar del batiburrillo de personajes y de que está todo bastante parado casi casi hasta el final pero, como no es así, como todo me ha parecido previsible y estoy más que harta de las deducciones del detective belga -aunque no es ni sombra de lo que era cuando empezó en esto de ser personaje- me he aburrido al leerla. 

Terminamos con Pi:

Vuelta a lo clásico. Asesinato en una casa donde todos los presentes son sospechosos. Como dice Pau lo de Ariadne Olivier canta un poco. Ya empieza a parecerse a Jessica Flescher , que donde cae matan a alguien. Aunque repetitivo no termino de cansarme de la fórmula, al fin y al cabo es lo que me gusta de Agatha.
Cosas que me han llamado la atención:
- La fiesta que se celebra dice que es para niños a partir de 10-11 años. A continuación habla que en este tipo de fiestas hay drogas como hachis y LSD. Eso para que luego hablen de los niños de hoy.
- ¿Cuántos años tiene Poirot a estas alturas? Se lleva considerando viejo y está jubilado desde que Agatha comenzó a escribir, y de eso hace ya 49 años (El misterioso caso de Styles). En un momento determinado Ariadne le dice que rebasados los 50 la comodidad es lo único que interesa, como si los hubiera pasado hace poco. Señora, querrá decir superados los cien, que si le conocimos en su madurez ahora es un druida.
Nos vemos dentro de quince días con Pasajero a Frankfurt, mientras tanto, tengan cuidado ahí fuera.

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